Me dormí con "Don`t miss you at all" de Norah Jones... Tirada en la cama. Mi cuerpo había dejado de sentir, por fin.
Un rato antes el insomnio se había apoderado de mí. Ya había revisado todas las fotos de todos los álbumes que guardaba en polvorientas y resquebrajadas cajas de cartón , debajo de la cama. ya había girado sobre mí misma las mismas veces que la calesita de mi niñez me había llevado en círculos sin dejarme avanzar. Cuando en el día del niño íbamos al Parque Rodó.
Había repasado una y otra vez las tareas pendientes que me quedaban para resolver al otro día, y las de la otra semana. El estudios, los gastos, el perro, la vecina que espiaba desde la venta y que, cuando me iba, robaba flores de mi terraza.
Ya te había visto de nuevo sonriendo. El tono de tu voz ya no lo recuerdo se ha apagado, ya no suena. Es como una película muda. Pero no en blanco y negro. Cierro los ojos y me acuerdo de tus hoyuelos encarnados cuando sonreías y del negro de tus ojos. ¿Qué culpa tengo yo de recordar en color?
Sentí la boca seca mil veces. ¿Debería levantarme a tomar un vaso de agua? Mi vagancia y el miedo a la oscuridad seguro no me lo permitirían. Me imaginaba que al bajar los pies unas manos me arrastrarían debajo de la cama, hacia un lugar oscuro y terrorífico del cual solo me separaba un colchón.
Había vuelto a agarrar el bloc de notas, pero la lapicera no escribía a esa hora. "Ahora no", me decía. ¿Quién domina a quién? A veces siento que las ideas se me amontonan, que ni siquiera puedo apilarlas bien, y que tengo que cerrar los ojos para agarrarlas con la mente. Pero ni así me duermo. Pero ni así estoy despierta.
Revisé la biblioteca, abrí de nuevo "El Club Dante", esperando que "Longfellow" descubriese de una vez por todas al asesino. Pero las páginas estaban pegadas... como las sábanas sobre mi cuerpo.
Fantaseaba con el momento en que llegaba al trabajo, y daba la mejor excusa por mi cara de cansancio, ojeras y mal humor. En el fondo a todos nos gusta inventar historias, pero a ninguno nos gusta admitir verdades.
Conseguí estirar el brazo (mi vagancia me dejó ese margen), y alcanzar los botones del equipo de música. No tenía idea de qué CD estaba puesto.
Cerré los ojos.
Me dormí con "Don`t miss you at all" de Norah Jones...

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